jueves, 17 de septiembre de 2009

Azrael


Ángel caído que torturas, condenas y encarcelas mi alma
haces brotar la sangre de mis entrañas
en tierras oscuras donde me estás destruyendo.
A veces escucho tu risa ante mi silencio
más nunca me das a ver tu rostro… no importa….yo te espero.

La muerte del temido momento no llega
y clamo a ti mi querido Arcángel
destroza con tu espada de fuego las cadenas de mi silencio
libérame de este tortuoso momento
o me veré sumida en mi condena.

¡Maldita mi alma!

Rescátala y llévala contigo, al olvido.
Me uno a tu coro, renegando del mío
si de ese modo encuentro la paz que necesito.
Custodia el último circulo de mi infierno
impide que salgan mis demonios
pues si salen, mi nombre quedará escrito
en el libro que proteges

lunes, 31 de agosto de 2009

Pentagrama de deseos

Tu cuerpo, el violín perfecto, amante de mis desvelos,
  templo de resonancia, de elegantes y hermosas formas.
Mis ojos lo recorren, empieza mi deseo,
tus ojos me acompañan, enciendo la llama. 
 Mi cuerpo, arco que tensa y destensa, 
que afína con tacto y oído. 
Mis manos aprenden gradualmente, 
se orientan por tus gemidos.
Tu cuerpo, partirtura que haré sonar, 
mi obra maestra in crescendo.
Manos que despacio acarician tu espalda,
sonrisa nerviosa que escapa de tus labios. 
Diapasón al compás de nuestros corazones, 
empiezo a interpretar las notas, Adagio. 
Mis labios suspiran en tu boca, se detienen,
escuchan la nota, y siguen, recorriendo todo tu cuerpo.
Llego hasta tu puente, el arco se tensa.
Curva suave que pellizca los sentidos, pizzicato. 
Vibrato de tu boca, ansiosa, que acaricia, que besa,
muerde mi pecho, Vivace te siento. 
Melodía que suena, cuerpos unidos, Mi sostenido.
Rozando, extenuando, tu cuerpo sobre el mío. 
Tremolo movimiento, sentencia de mis manos, 
súplica de tu cuerpo que es mio. 
Arrebato, delirio, vehemencia, 
pasión por tu cuerpo.

El Presagio de un Verso

Acaba el tiempo en el atardecer de tu mirada,
pide paso con roce suave la dulce noche,
con palabras que el silencio no pronuncia.
En cada gota de rocío dejo escrito un verso,
andando de puntillas sobre el filo de la luna.
Besando el cielo y cada una de sus estrellas.
No duermas, porque en tus sueños van los míos.
No despiertes, que quiero soñar en tus manos.
Que tus brazos sean nudos sobre los míos.
Y en la visión del presagio,
rozar tu piel, robarme tú aliento
sentir que te tengo eternamente...
entre mis brazos.